A pesar del aumento de su participación en la mano de obra, las mujeres continúan subrepresentadas en la afiliación de los sindicatos -supone un 20% de la afiliación total de la FITCM- y ostentan un escasísimo porcentaje en los órganos de toma de decisión de los sindicatos. En la mayoría de las ocasiones, la mujeres no son conscientes de sus derechos o no entienden cómo los sindicatos pueden ayudarles porque carecen de educación y frecuentemente temen las represalias de los patrones. Desde que las mujeres participan también cada vez más de las formas de trabajo atípicas, es más difícil su encuentro y organización. Frecuentemente, no tienen tiempo parar unirse a los sindicatos por el conflicto que supone con sus responsabilidades familiares.
Nuestro programa mundial está centrado en las necesidades y prioridades de las mujeres trabajadoras en sus sectores, así como en la integración de las mujeres en las estructuras sindicales. Nuestros afiliados tienen que afiliar a las mujeres y darles voz en la toma de decisiones, promover la igualdad del género y tratar los problemas de las mujeres trabajadoras especialmente vulnerables - jóvenes, mayores, migrantes, minusválidas, indígenas o de color. El establecimiento de comités de mujeres y responsables mujeres es crucial.
A este respecto, la FITCM estableció en 1988 un Comité Internacional de Mujeres en 1998 que se ocupa de las cuestiones relativas a las mujeres, donde se adoptó una carta para la Acción Positiva y la Agenda de Negociación para la Igualdad. Los Comités Regionales de Mujeres regionales se crearon para motivar la participación de las mujeres en los sindicatos a la vez que hacían lobby sobre los líderes sindicales para propiciar escenarios propicios para las mujeres.
Tenemos varias campañas globales sobre la ratificación del Convenio 183 de la OIT sobre la protección de la maternidad; el día internacional de la mujer (el 8 de marzo); y la formación sobre salud y seguridad ocupacional y el conocimiento sobre el SIDA. También respaldamos a los afiliados que aborden el acoso sexual y estimulen a las mujeres a unirse a los sindicatos para su protección.
El acoso sexual es una forma de discriminación basada en el sexo, pues se refiere a cualquier intento sexual ya sea verbal, físico o gestual indeseado hecho por alguien y ofensivo para el trabajador. Mencionado en el Convenio No.111 de la OIT, abarca una amplia gama de contactos sexuales indeseados.
En cuanto a los jóvenes, la ICM anima a sus afiliados a:










