La ICM apoya firmemente el llamado de la Asociación Mundial de Jugadores, Human Rights Watch, la FIFA, el Comité Olímpico Internacional y otras organizaciones internacionales, por la liberación del jugador de fútbol refugiado Hekeem al-Araibi, con el fin de permitirle regresar con su esposa y equipo en Australia.
Un principio importante del derecho internacional de los derechos humanos es que un refugiado nunca debe estar sujeto a "devolución", forzado a regresar al país de donde la persona huyó. Tailandia está obligada a respetar este principio.
El riesgo que enfrentaría al-Araibi si regresara a Bahrein es claro. Cuando la oposición popular surgió en su país en 2011, fue detenido y torturado. El gobierno de Australia le dio asilo en 2017 debido a ese peligro.
Tailandia ha expresado su interés en albergar la Copa del Mundo 2034. Deben entender que su elegibilidad para consideración depende de su conformidad con las políticas de derechos humanos de la FIFA.
