3 February 2026

SE NIEGA EL ACCESO A SINDICATOS INTERNACIONALES DE LA CONSTRUCCIÓN EN LOS TERRITORIOS PALESTINOS OCUPADOS

(Foto: Eyad Baba/AFP vía Getty Images)

Ramala/Amán – El 2 de febrero, Israel negó la entrada a Cisjordania a una delegación internacional de sindicatos de la construcción que buscaba reunirse con trabajadores palestinos del sector. La delegación incluía al Secretario General de la Federación Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (ICM), que representa a más de 12 millones de trabajadores en todo el mundo, junto con dirigentes sindicales de Bélgica, Francia, España y Sudáfrica.

Esta negativa de entrada no es un hecho aislado. Refleja las condiciones bajo las cuales se está discutiendo actualmente el futuro de Palestina: exclusión, control y el silenciamiento sistemático de los trabajadores.

A partir de nuestras conversaciones con trabajadores y comunidades palestinas, los dirigentes sindicales de la construcción de FGTB (Bélgica), CGT (Francia), CCOO-Hábitat (España), COSATU y NUM (Sudáfrica) recordaron que Israel está profundizando la anexión en toda Cisjordania, al tiempo que restringe severamente la circulación, el acceso a la tierra y la capacidad de los palestinos para trabajar y vivir con dignidad. La magnitud de esta realidad es evidente: más de 1.000 puestos de control fragmentan Cisjordania, literalmente en cada esquina. Más de 350.000 palestinos están desempleados. Quienes aún salen de casa para trabajar, a menudo lo hacen sin saber si regresarán por la noche.

Para los trabajadores de la construcción, estas no son dinámicas políticas abstractas. Determinan si un trabajador puede llegar a una obra, si los materiales pueden circular, si una vivienda se repara o se demuele, y si la construcción sirve para la supervivencia o facilita el despojo. Los trabajadores palestinos se ven obligados de manera rutinaria a una contradicción cruel: construir infraestructuras en las que se les prohíbe vivir, mientras que a sus propias comunidades se les niegan permisos o enfrentan demoliciones.

Al mismo tiempo, los planes para “reconstruir” Palestina están siendo discutidos abiertamente por actores internacionales ricos y poderosos, sin los trabajadores palestinos, sin los sindicatos y sin garantías sobre derechos a la tierra, libertad de movimiento o protección contra el desplazamiento.

Shaher Saed, Secretario General de la Federación General de Sindicatos Palestinos (PGFTU), declaró:

“Negar la entrada a representantes internacionales de los trabajadores confirma una realidad más amplia: la exclusión está siendo incorporada al proceso incluso antes de que comience la reconstrucción. Refleja la política deliberada de la Ocupación de aislar a los trabajadores palestinos y bloquear su vínculo con el movimiento sindical internacional”.

Cualquier enfoque justo para la reconstrucción debe basarse en principios claros:

  • Los trabajadores deben poder expresarse y organizarse sin temor a represalias.
  • La construcción no debe facilitar el desplazamiento, la anexión ni el borrado de comunidades.
  • Quienes reconstruyen deben tener derechos sobre la tierra, seguridad y dignidad.

Bloquear el acceso demuestra cómo se pretende que avancen las decisiones sobre la reconstrucción: sin participación, sin consentimiento y sin rendición de cuentas ante quienes realizarán el trabajo.

Los sindicatos internacionales de la construcción rechazan este enfoque. Los trabajadores no pueden ser tratados únicamente como mano de obra mientras se les excluye como titulares de derechos. Cualquier futura reconstrucción de Palestina debe estar basada en la justicia, los derechos sobre la tierra y la dignidad.

Ambet Yuson, Secretario General de la ICM, afirmó:

“Impedirnos reunirnos con los trabajadores es un acto deliberado de exclusión y parte de un ataque más amplio contra los derechos sindicales y las libertades fundamentales. No se puede decidir el futuro de Palestina, de Cisjordania, Gaza o Jerusalén, silenciando a los trabajadores que la reconstruirán”.

Descargar el comunicado de prensa.