17 June 2026
LA ICM EN LA 114.ª CONFERENCIA INTERNACIONAL DEL TRABAJO: DEFENDIENDO LOS DERECHOS, HACIENDO FRENTE A LA REPRESIÓN Y IMPULSANDO UN FUTURO JUSTO EN EL TRABAJO
En un contexto en el que los derechos de las personas trabajadoras, la democracia y la justicia social enfrentan crecientes amenazados a nivel global, la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) reafirmó la relevancia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como un foro mundial en el cual las personas trabajadoras pueden denunciar las injusticias, oponerse a la represión y luchar por normas laborales internacionales más robustas y por la rendición de cuentas.
A lo largo de la Conferencia, la Internacional de la Construcción y la Madera (ICM) manifestó su solidaridad con las personas trabajadoras que se enfrentan a la persecución, la discriminación, la explotación y la exclusión. A través de sus intervenciones en el sistema de supervisión de la OIT, su participación en las negociaciones sobre igualdad de género y su compromiso en la adopción de una nueva norma histórica para las personas trabajadoras de la economía de las plataformas, la ICM garantizó que las voces y las reivindicaciones de las personas trabajadoras de los sectores de la construcción, los materiales de construcción, la madera y la silvicultura fueran escuchadas en el ámbito internacional.
En defensa de la solidaridad internacional y del futuro de la justicia social
En su intervención ante el Pleno de la Conferencia Internacional del Trabajo, el secretario general de la ICM, Ambet Yuson, señaló que el mundo enfrenta una profunda crisis en la que la desigualdad, los conflictos y los ataques a los valores universales amenazan tanto los derechos de las personas trabajadoras como la cooperación internacional. Reiteró que la OIT debe mantenerse fiel a su misión histórica de promover la justicia social y oponerse a un modelo de globalización que deja atrás a las personas trabajadoras.
Yuson subrayó que los derechos laborales constituyen derechos humanos y condenó la negación de los derechos fundamentales de las personas trabajadoras migrantes, incluso en Arabia Saudí. Acogió con satisfacción el dictamen consultivo de la Corte Internacional de Justicia, el cual establece que el Convenio n.º 87 protege el derecho de huelga. No obstante, advirtió que el mero reconocimiento legal no pondrá fin a los ataques contra esta libertad fundamental. Asimismo, reiteró la solidaridad de la ICM con SUNTRACS en Panamá, afirmando de manera categórica que «sindicalizarse no constituye un delito».
Al abordar los crecientes peligros asociados con la guerra, la ocupación y las crisis humanitarias, Yuson hizo un exhorto a la defensa de la paz, la democracia y la libertad sindical, considerándolas herramientas fundamentales para la resolución de conflictos y la reducción de la desigualdad. Ante los desafíos que presenta la inteligencia artificial, subrayó que el avance tecnológico no debe convertirse en un nuevo medio de dominación y exclusión. Asimismo, destacó que las personas trabajadoras deben desempeñar un papel central en la configuración del futuro del trabajo.
Exigir responsabilidades a los gobiernos: la ICM en el Comité de Aplicación de Normas
La Comisión de Aplicación de Normas (CAS) de la OIT continúa siendo uno de los mecanismos más relevantes para asegurar que los gobiernos cumplan con sus obligaciones en virtud de las normas internacionales del trabajo. En el transcurso de la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo, la ICM aprovechó esta plataforma para dar visibilidad a las dificultades que enfrentan las personas trabajadoras ante los ataques contra sus derechos. Asimismo, realizó un llamamiento a que los gobiernos que no cumplen sus compromisos internacionales sean responsabilizados.
En la sesión del CAS celebrada en Panamá, la ICM condenó de manera enérgica la creciente persecución contra su afiliada SUNTRACS, que es el mayor sindicato del sector de la construcción del país. La ICM destacó la criminalización de la actividad sindical, el enjuiciamiento y la detención de personas trabajadoras y dirigentes sindicales, las constantes restricciones financieras, la disolución de la cooperativa de SUNTRACS, así como la exclusión del sindicato en los procesos de negociación colectiva y diálogo social. La ICM subrayó que estas acciones constituyen un ataque sistemático contra el sindicalismo independiente y la libertad sindical. La ICM instó al Gobierno que aplique de manera inmediata todas las recomendaciones pendientes de los órganos de supervisión de la OIT, que ponga fin a los procedimientos contra los sindicalistas, que restablezca el acceso de SUNTRACS a sus fondos, que reconozca a su dirección elegida democráticamente, que garantice el regreso seguro de los líderes exiliados, que restablezca un auténtico diálogo social y que cese todas las acciones encaminadas a la disolución del sindicato.
Durante la sesión especial sobre Myanmar, la ICM denunció el persistente incumplimiento de las recomendaciones emitida por la Comisión de Investigación de la OIT por parte de la junta militar. La ICM ha destacado el reclutamiento forzoso de personas trabajadoras en el sector de la construcción, el uso de la información relacionada con el centro de trabajo para facilitar el reclutamiento militar, así como las persistentes violaciones de los derechos fundamentales de las personas trabajadoras, entre ellos la libertad sindical, la protección contra el trabajo forzoso y el acceso a condiciones laborales seguras. La ICM subrayó que las pruebas aportadas por las personas trabajadoras demuestran de manera clara el uso persistente de la coacción, la intimidación y la explotación. Asimismo, solicitó a la OIT y a la comunidad internacional que adopten medidas decisivas para poner fin a la violencia y la represión dirigida hacia las personas trabajadoras y las comunidades civiles.
La ICM también intervino en diversos casos que evidencian ataques más amplios contra los derechos de las personas trabajadoras y obstáculos para lograr condiciones laborales decentes. En lo que respecta a Argentina, la ICM manifestó su inquietud por el deterioro de los sistemas de inspección laboral, la disminución de la capacidad institucional y la erosión de un diálogo social tripartito significativo. Enfatizó que una administración laboral eficaz es esencial para combatir la informalidad y proteger la seguridad y los derechos de las personas trabajadoras.
Respecto a Kirguistán, la ICM condenó la injerencia grave en la actividad sindical independiente. Esto incluye las exhaustivas investigaciones llevadas a cabo por el Estado, la detención de líderes sindicales y la presión que provocó la dimisión forzosa de dirigentes de toda la Federación de Sindicatos de Kirguistán, incluidos aquellos afiliados a la ICM. La muerte de Kanatbek Osmonov, líder de una organización afiliada a la ICM, tras su detención y arresto domiciliario, continúa siendo un claro recordatorio del coste humano asociado a los ataques contra la libertad sindical. La ICM exigió el pleno respeto del derecho de las personas trabajadoras a organizarse, elegir a sus representantes y realizar actividades sindicales sin sufrir intimidaciones, injerencias ni represalias.
En relación con Nigeria, la ICM destacó la persistente discriminación antisindical y las barreras que obstaculizan a las personas trabajadoras a organizarse libremente y negociar colectivamente. En Sudáfrica, la ICM reconoció los esfuerzos realizados para abordar el legado del apartheid a través de medidas de equidad en el empleo. Asimismo, subrayó la necesidad de una aplicación y un cumplimiento más riguroso de dichas medidas, así como la importancia de un diálogo social significativo, con el fin de alcanzar una igualdad verdadera en el centro de trabajo.
La ICM también se pronunció sobre Eritrea, manifestando su profunda preocupación por el uso continuado del servicio nacional obligatorio en proyectos de construcción e infraestructuras, y reafirmando que el desarrollo no puede fundamentarse jamás en el trabajo forzoso. En relación con Irak y Bosnia y Herzegovina, la ICM subrayó que las políticas de empleo y reconstrucción deben enfocarse en la creación de trabajo decente, el fortalecimiento de las instituciones públicas, la promoción y protección de la negociación colectiva, la atención a la economía informal y los desafíos en materia de cualificación, la erradicación de la impunidad por las violaciones de los derechos laborales y las normas de seguridad en el trabajo, así como la garantía de que las personas trabajadoras y sus organizaciones representativas desempeñen un papel fundamental en la formulación de las políticas del mercado laboral.
Impulsar la agenda transformadora en pro de la igualdad de género
La ICM participó de manera activa en las negociaciones en el seno del Comité de la OIT sobre el avance de la agenda transformadora para la igualdad de género, uno de los debates más difíciles y políticamente controvertidos de la Conferencia. A pesar de la resistencia significativa, se lograron avances importantes, entre los cuales se destaca el reconocimiento de la necesidad de implementar políticas de salud y seguridad en el trabajo (SST) que sean sensibles al género, así como la adopción de medidas más contundentes para prevenir y abordar la violencia y el acoso en el entorno laboral.
Un logro fundamental ha sido el reconocimiento de que la violencia y el acoso, incluyendo aquellos motivados por razones de género, constituyen cuestiones de salud y seguridad en el trabajo que requieren la implementación de medidas preventivas y de protección. Esto constituye una victoria significativa para las personas trabajadoras y un avance fundamental para garantizar entornos laborales más seguros, inclusivos y equitativos para todos. Más información.
Un nuevo convenio histórico para las personas trabajadoras de la economía de plataformas
La ICM también participó en los debates normativos relacionados con el trabajo decente en la economía de plataformas, los cuales culminaron con la adopción histórica del Convenio sobre el trabajo decente en la economía de plataformas, 2026.
A medida que la digitalización y el trabajo basado en plataformas continúan redefiniendo las relaciones laborales en los sectores de la ICM, la nueva norma internacional ofrece a los sindicatos un instrumento para presionar a los gobiernos a que actúen, adoptando legislación nacional y marcos normativos que garanticen el reconocimiento de las personas trabajadoras de las plataformas como tales. Esto implica que deben estar amparados por la legislación laboral y la protección social, contar con la cobertura de convenios colectivos y tener garantizados los mismos derechos, salarios y protecciones sociales que las demás personas trabajadoras.
Impulso del diálogo social y la negociación colectiva
La ICM participó de manera activa en el Comité de Diálogo Social y Tripartismo, el cual alcanzó resultados significativos para las personas trabajadoras y los sindicatos. Entre los logros más destacados figuran el reconocimiento de las personas trabajadoras del sector informal en las estructuras nacionales de diálogo social, la reafirmación de la negociación colectiva como pilar fundamental de la justicia social, así como un mayor reconocimiento del diálogo social y la negociación colectiva como herramientas esenciales para alcanzar una transición justa. El Comité también acordó convocar la primera Reunión de Expertos de la OIT sobre Inteligencia Artificial, lo cual representa un avance significativo para garantizar que las personas trabajadoras tengan voz en la configuración del futuro de la IA en el ámbito laboral.
Creación de alianzas en favor de la igualdad de género
De manera paralela a la Conferencia, la ICM se sumó a la celebración del 15.º aniversario del Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos (C189), junto con la Federación Internacional de Trabajadoras Domésticas y sus aliados. Este evento destacó tanto los logros alcanzados como la lucha continuada por los derechos de las trabajadoras y los trabajadores domésticos. La ICM también participó en el evento titulado «Agenda laboral feminista en tiempos de autoritarismo creciente», junto con sindicatos y organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos laborales. El objetivo de este encuentro fue debatir estrategias orientadas a defender el acceso de las trabajadoras a la justicia y a los derechos laborales, así como a restablecer espacios democráticos en un entorno global cada vez más hostil.
De las normas internacionales a las luchas en el centro de trabajo
Los resultados de la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo reafirman la relevancia de las normas internacionales del trabajo como instrumentos en la lucha por la dignidad, la igualdad y la justicia. No obstante, las decisiones adoptadas en Ginebra carecerán de relevancia si los gobiernos continúan desatendiendo sus obligaciones, reprimiendo a los sindicatos independientes o no plasmando los compromisos en mejoras tangibles en la vida de las personas trabajadoras.
Desde Panamá, donde las personas trabajadoras de la construcción continúan defendiendo su sindicato ante la persecución, hasta Myanmar, donde las personas trabajadoras enfrentan la violencia, el trabajo forzoso y la represión militar, así como en Kirguistán, donde el sindicalismo independiente ha sido objeto de graves ataques, las luchas que se han llevado a Ginebra son las mismas que tienen lugar diariamente en los centros de trabajo a nivel global.
La ICM se marcha de la 114.ª reunión de la CIT con la firme intención de asegurar que los compromisos internacionales se acompañen de mecanismos de rendición de cuentas, aplicación y modificaciones concretas. A través de la organización, la solidaridad y la acción colectiva, la ICM y sus afiliadas continuarán luchando por un mundo del trabajo fundamentado en la democracia, la igualdad, la seguridad y el respeto de los derechos de las personas trabajadoras.