2 April 2026

Afiliadas de la ICM en América Latina y el Caribe concluyen un mes de intensas movilizaciones por el Mes de la Mujer Trabajadora

Tras un mes de marzo marcado por una fuerte movilización, las afiliadas de la Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (ICM) en diferentes países concluyen las actividades del mes de la Mujer Trabajadora con un balance de amplia participación, diversidad de acciones y centralidad de agendas estructurales para la igualdad de género en el mundo del trabajo. A lo largo del mes, sindicatos de la construcción, de la madera y de sectores afines promovieron debates, actos públicos, campañas en los lugares de trabajo y actividades formativas, reafirmando que el 8 de marzo (8M) es, sobre todo, un día de lucha.

En Argentina, la UOCRA protagonizó una de las iniciativas más estructuradas del período. Bajo el lema “Ni un paso atrás en la igualdad”, más de 170 trabajadoras participaron en un encuentro en el Espacio Cultural del sindicato, que combinó exposiciones de liderazgos femeninos del movimiento sindical con trabajo colectivo en grupos. El evento no se limitó a la reflexión: produjo propuestas concretas presentadas en plenaria, reforzando el compromiso con la ampliación de la participación de las mujeres y la construcción de un ambiente de trabajo más igualitario. La movilización continuó en las calles, con la participación de las trabajadoras en las marchas del 8M contra reformas regresivas y en defensa de los derechos.

En Brasil, el mes estuvo marcado por una intensa agenda descentralizada. El Sintracon Curitiba y Región puso en el centro del debate la reducción de la jornada laboral al promover una actividad que discutió los impactos del esquema 6x1 en la vida de las mujeres. El tema apareció de forma recurrente en las movilizaciones, siendo tratado como una agenda de justicia social y de igualdad de género, frente a la sobrecarga que recae sobre las trabajadoras, especialmente por la doble jornada entre trabajo remunerado y cuidados.

La denuncia de la violencia de género y la lucha contra el feminicidio también atravesaron prácticamente todas las iniciativas. Entidades como la Feticom-SP y la Fetquim-SP desarrollaron campañas contundentes para denunciar la naturalización de la violencia y el avance de discursos misóginos, mientras que sindicatos de base llevaron esta discusión directamente a sus categorías. En Porto Alegre, el STICC POA promovió un debate profundo sobre masculinidades y el enfrentamiento a la violencia contra la mujer, articulando la necesidad de transformación cultural como parte de la respuesta al problema. En los sitios de construcción, la entidad llevó a cabo una campaña contra el feminicidio, con acciones educativas y diálogos directos con los trabajadores.

La movilización contra el feminicidio también tomó las calles en ciudades del interior paulista, como Rio Claro y Marília, donde los sindicatos realizaron caminatas y actos públicos que reunieron a distintos sectores de la sociedad en torno al lema “basta de feminicidio”. Estas actividades reforzaron el papel del movimiento sindical en la construcción de alianzas sociales más amplias para enfrentar la violencia.

Otro eje importante fue la promoción de espacios de escucha y fortalecimiento de las mujeres trabajadoras. El Sindicato de los Químicos de São Paulo organizó encuentros que combinaron debate político con acogida, incluyendo iniciativas como la Casa Margarida Barreto, orientada al apoyo a mujeres víctimas de violencia. En Rio Claro, el “Café con Ellas” reunió a trabajadoras para discutir desde las condiciones de trabajo hasta estrategias de enfrentamiento a la violencia, articulando temas como la reducción de la jornada laboral y el combate a la precarización. En la sede regional de Diadema, el Sindicato de los Químicos del ABC reunió a mujeres para hablar sobre el feminicidio.

En la región Nordeste, Marreta Pernambuco realizó el 19º Encuentro de las Obreras de la Construcción, destacando el protagonismo femenino en los sitios de obra, mientras que sindicatos de Bahía reforzaron campañas de concienciación y apoyo a políticas públicas de protección a las mujeres. En Paraná y en otras regiones, encuentros de mujeres de la construcción civil consolidaron espacios permanentes de intercambio de experiencias y de organización.

En el Caribe, también hubo movilizaciones significativas. En Bermudas, el Bermuda Industrial Union (BIU) promovió un encuentro de trabajadoras, reforzando la importancia de la organización colectiva. En Bolivia y Perú, federaciones sindicales destacaron el papel histórico de las mujeres en la lucha por derechos y reiteraron su compromiso con la eliminación de las desigualdades y la violencia.

A lo largo de todas estas acciones, un elemento común se destacó: la defensa de la ampliación de la presencia femenina en la construcción y en sectores históricamente masculinizados. Campañas, visitas a obras y actividades de formación reforzaron que garantizar más mujeres en estos espacios exige no solo acceso, sino también condiciones dignas, seguras y libres de acoso.

El cierre del mes de marzo no representa el fin de la movilización, sino la consolidación de una agenda que se extiende a lo largo del año. Las afiliadas de la ICM demostraron, con un mes intenso de actividades, que la lucha por la reducción de la jornada laboral, por el fin de la violencia contra las mujeres y por una mayor igualdad en el mundo del trabajo permanece en el centro de la acción sindical. En cada debate, marcha o encuentro realizado, quedó claro que la construcción de un sector más justo pasa, necesariamente, por el protagonismo de las mujeres trabajadoras.