29 June 2026
La ICM PUBLICA UN NUEVO INFORME MUNDIAL SOBRE LA PROTECCIÓN DE LOS TRABAJADORES FRENTE AL CALOR EXTREMO
Es evidente que el planeta está llegando a puntos de inflexión críticos. El cambio climático provocado por el ser humano está alterando la temperatura de referencia, lo que hace que las olas de calor —uno de los impactos más pronunciados— sean más intensas, más prolongadas y más frecuentes. A medida que las emisiones de gases de efecto invernadero sigan aumentando, la crisis climática se agravará. Europa se ve azotada por otra ola de calor sin precedentes, con temperaturas que superan los 40 °C en varios países a principios de verano. Se prevé que julio, el mes más caluroso del año, sea aún más caluroso y probablemente traiga consigo más olas de calor. Este calor extremo está poniendo a prueba los sistemas sanitarios y las infraestructuras, y se está cobrando numerosas vidas en Francia y en otros lugares. Al mismo tiempo, también se han registrado temperaturas récord en Alemania, Polonia, Chequia y otras partes de Europa.
Por ello, la ICM ha presentado hoy su último informe mundial titulado «Adaptarse al calor: respuestas globales existentes para la protección de los trabajadores en los sectores de la construcción, los materiales de construcción, la madera y la silvicultura». El informe llega en un momento en el que la crisis climática ya no es una amenaza lejana, sino una realidad cotidiana en el lugar de trabajo para millones de trabajadores. En él se recogen iniciativas exitosas de todas las regiones, basadas en cientos de ejemplos de convenios colectivos, reformas legislativas, protocolos en el lugar de trabajo, planes de compensación e iniciativas prácticas de todo el mundo. Demuestra que es posible garantizar una protección eficaz contra el calor mediante el diálogo social, la negociación colectiva y una regulación pública firme.
El informe afirma que la adaptación al cambio climático debe convertirse en una prioridad en el lugar de trabajo, especialmente para los trabajadores de la construcción, la silvicultura, los materiales de construcción y sectores afines que pasan largas jornadas al aire libre en condiciones extremas. Destaca que al menos 2,410 millones de trabajadores en todo el mundo están expuestos anualmente a un calor excesivo, lo que provoca unos 22.85 millones de lesiones laborales y cerca de 19,000 muertes cada año. El informe también hace referencia a las conclusiones históricas adoptadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2026, que abogan por una mayor protección de la seguridad y la salud en el trabajo, la adaptación de los lugares de trabajo a las condiciones climáticas, la negociación colectiva, una inspección laboral eficaz y la protección de los ingresos de los trabajadores afectados por fenómenos meteorológicos extremos.
En el prólogo, el secretario general de la ICM, Ambet Yuson, afirma que el movimiento sindical ya ha pasado «de la concienciación a los acuerdos», y que los sindicatos han conseguido protecciones prácticas que incluyen el acceso al agua, a la sombra y al descanso, horarios de trabajo adaptados, el derecho a interrumpir un trabajo inseguro, la protección de los ingresos durante las interrupciones laborales relacionadas con el calor y el reconocimiento de las enfermedades relacionadas con el calor.
El informe, que sirve como recurso práctico a escala mundial para las organizaciones afiliadas y los responsables políticos, concluye con recomendaciones estratégicas que instan a los gobiernos, a los empleadores y a los sindicatos a reforzar los sistemas de seguridad y salud en el trabajo para hacer frente a las realidades de un planeta en calentamiento. Entre ellas se incluyen la introducción de normativas laborales específicas sobre el calor, la ampliación de la cobertura de la negociación colectiva, la mejora de los sistemas de indemnización, el reconocimiento de las enfermedades relacionadas con el calor como enfermedades profesionales y la integración de la adaptación al cambio climático en la política laboral. Esto pone de manifiesto cómo los trabajadores y los sindicatos utilizan su poder colectivo y se convierten en una solución clave para la crisis climática mundial y en un factor que contribuye a la consecución de la justicia climática. ¡No habrá justicia climática sin justicia laboral!
Descarga el informe.