6 August 2026
FIFA: LA CRISIS DE GOBIERNO PONE DE MANIFIESTO LA URGENTE NECESIDAD DE UNA REFORMA EN MATERIA DE DERECHOS
Las organizaciones de derechos humanos reclaman una transformación sistémica para evitar que la historia se repita
(Ámsterdam, 6 de agosto de 2026) – La crisis actual de la FIFA pone de relieve la necesidad de reformas en la gobernanza y de sistemas transparentes para proteger los derechos humanos, según ha declarado hoy la Alianza para el Deporte y los Derechos (SRA). Aunque la propuesta FIFA Forward Enterprise (FFE) de Gianni Infantino ha sido, acertadamente, retirada, las crecientes peticiones de nuevas medidas también deberían abordar la crisis más profunda de derechos humanos que, de ser ignorada, corre el riesgo de dar lugar a otro sistema que tolere la corrupción y encubra los abusos.
"La persona que dirige la FIFA es muy importante, pero el problema más grave es sistémico. La situación en materia de derechos humanos, transparencia y buena gobernanza no mejorará si no se abordan las estructuras de la FIFA," afirmó Andrea Florence, directora ejecutiva de la Sport & Rights Alliance. "Esta crisis debe impulsar unas reformas que se deberían haber llevado a cabo hace mucho tiempo para integrar por fin la protección de los derechos humanos en el corazón del fútbol mundial. Solo una transformación sistémica que aborde los numerosos abusos vinculados a las operaciones de la FIFA evitará que la historia se repita."
La actual agitación en el seno de la FIFA recuerda a la peor crisis de corrupción en la historia de la organización, en 2015, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a decenas de dirigentes futbolísticos de crimen organizado, fraude electrónico y blanqueo de capitales. A pesar de este escándalo, Sepp Blatter fue reelegido presidente de la FIFA días después, aunque finalmente dimitió. Durante las elecciones de 2016, la Sport & Rights Alliance pidió a los cinco candidatos que se comprometieran a adoptar seis medidas claras para mitigar los abusos de los derechos. Gianni Infantino fue elegido sucesor de Blatter, prometiendo un cambio y afirmando que "la FIFA está plenamente comprometida con el respeto de los derechos humanos."
"Hemos visto suficientes crisis en la FIFA como para saber que no basta con sustituir a los dirigentes," afirmó Ronan Evain, director ejecutivo de Football Supporters Europe. "La FIFA necesita una reforma sistémica basada en una hoja de ruta clara para el trabajo de la organización en materia de derechos humanos y buena gobernanza. Esto debería incluir una revisión completa y una reestructuración de la Comisión de Ética de la FIFA, así como una estrategia de derechos humanos con plazos concretos, que tenga objetivos claros y se centre en los derechos de todas las personas afectadas por sus torneos y operaciones."
Más adelante, en 2016, se modificaron los Estatutos de la FIFA para incluir los derechos humanos como parte de sus disposiciones, se adoptó una Política de Derechos Humanos y se creó un Consejo Asesor de Derechos Humanos (HRAB) independiente. El HRAB elaboró cinco informes importantes, pero fue disuelto posteriormente por Gianni Infantino y la mayoría de sus recomendaciones nunca se llevaron a cabo. En particular, la FIFA aún no ha desarrollado una estrategia de derechos humanos para integrar los derechos humanos en la toma de decisiones de la organización, "centrándose en el ámbito político y de gobernanza", tal y como se recomendó.
"Ahora es el momento de que la FIFA restablezca un órgano consultivo independiente en materia de derechos humanos para supervisar la buena gobernanza, la transparencia y los derechos humanos, y garantizar la credibilidad de su enfoque de cara al futuro," afirmó Tor Dølvik, asesor especial de Transparency International Noruega, en nombre del movimiento mundial contra la corrupción. "Un sistema de controles y contrapesos es la columna vertebral de la prevención de la corrupción. Al garantizar la transparencia, la rendición de cuentas y la supervisión independiente, también sienta las bases para cualquier marco creíble en materia de derechos humanos."
Contrariamente a las declaraciones de Gianni Infantino en las redes sociales, el mayor y "más inclusivo" Mundial de la historia fue escenario de numerosas violaciones de los derechos humanos y de un importante "sportswashing". Esto no fue ninguna sorpresa, dada la anterior dilución por parte de la FIFA de su Marco de Derechos Humanos para las Ciudades Anfitrionas y la preocupante relación de cercanía de Infantino con el presidente de EE. EE. UU., Donald Trump, a quien otorgó el recién creado Premio de la Paz de la FIFA sin ningún criterio ni proceso.
"El incumplimiento por parte de la FIFA de sus compromisos en materia de derechos humanos ha empañado la década de Gianni Infantino como presidente. La FIFA aún no ha indemnizado económicamente a las familias de miles de trabajadores migrantes que murieron para hacer posible el Mundial de 2022 en Catar y, con el Mundial de 2034 en Arabia Saudí a la vuelta de la esquina, no ha hecho nada para establecer un fondo de reparación de derechos humanos esencial para indemnizar a los trabajadores migrantes y a otras personas que puedan verse perjudicadas por las operaciones de la FIFA," afirmó Minky Worden, directora de iniciativas globales de Human Rights Watch. "Quienquiera que dirija la FIFA debe comprometerse con la buena gobernanza y con sistemas transparentes que respeten los derechos humanos."
Los riesgos para los derechos humanos que plantean los Mundiales masculinos de 2030 y 2034, documentados en un informe elaborado por Amnistía Internacional y la Sport & Rights Alliance, así como las deficiencias sin resolver del Mundial de 2022, hacen que la reforma de la gobernanza y la estrategia de derechos humanos de la FIFA sean aún más urgentes. Bajo el mandato de Infantino, la FIFA ignoró las peticiones recogidas en su propio informe y nunca ofreció reparación ni indemnización por los abusos relacionados con el torneo de Catar. El organismo rector del fútbol tampoco garantizó un proceso competitivo ni para el Mundial de 2030 ni para el de 2034, lo que dio lugar a que hubiera un único candidato para cada torneo y a estrategias de derechos humanos ficticias. Dada la magnitud de los riesgos en Arabia Saudí en particular, en noviembre de 2024, la SRA pidió que se detuviera el proceso antes de la votación para el torneo de 2034.
"La comunidad futbolística mundial ha demostrado por fin que puede movilizarse para plantar cara a la FIFA cuando considera que un asunto es lo suficientemente importante. Ahora también es el momento de que los miembros de la FIFA aboguen con la misma fuerza por cambios que garanticen un respeto mucho mayor por los derechos humanos," afirmó Steve Cockburn, director regional para Europa de Amnistía Internacional. "El verdadero cambio en la FIFA se medirá por si los trabajadores de Catar reciben finalmente una indemnización, se introducen garantías sustanciales en materia de derechos humanos para futuros Mundiales y se dota de verdadera eficacia a los sistemas de supervisión independientes."
La transformación de la gobernanza mundial del fútbol también debería incluir un cambio en la relación de los dirigentes de la FIFA con los medios de comunicación. La rueda de prensa de Infantino en la inauguración del Mundial de 2026, en la que respondió a los periodistas que le preguntaban sobre la denegación de visados diciéndoles "tranquilícense y relajense", fue la primera que ofrecía desde 2023.
"La libertad de prensa es una piedra angular de los derechos humanos y la buena gobernanza, ya que el trabajo de los periodistas permite la protección y el cumplimiento de todos los demás derechos humanos al garantizar la rendición de cuentas, sacar a la luz las injusticias y sensibilizar sobre los riesgos y abusos en materia de derechos humanos," afirmó Antoine Bernard, director de Incidencia y Asistencia de Reporteros sin Fronteras (RSF). "Como guardiana de este hermoso deporte, la FIFA debería comprometerse con la transparencia y la supervisión independiente, celebrando ruedas de prensa periódicas y acogiendo con agrado la rendición de cuentas. Al fin y al cabo, el fútbol pertenece a los aficionados, y los medios de comunicación son sus ojos y oídos tanto dentro como fuera del campo."
En esta coyuntura crítica, la Sport & Rights Alliance insta a la FIFA y a todas sus federaciones miembro a garantizar una transformación sistémica que asegure la rendición de cuentas en materia de derechos humanos y buena gobernanza, entre otras cosas, dando estos primeros pasos:
* Restablecer un Consejo Asesor de Derechos Humanos permanente e independiente, compuesto por un grupo diverso de expertos de prestigio en derechos humanos y buena gobernanza, para exigir responsabilidades a los dirigentes de la FIFA y al Consejo de la FIFA sobre cómo integran los derechos humanos en su toma de decisiones;
* Reformar de manera integral la Comisión de Ética de la FIFA mediante el establecimiento de un sistema ético independiente, transparente, externo y responsable, con nombramientos transparentes de expertos con una trayectoria significativa en materia de derechos humanos y buena gobernanza; y procedimientos que tengan en cuenta el trauma a la hora de recibir, investigar y resolver denuncias;
* Adoptar una estrategia de derechos humanos específica y con plazos definidos, que proporcione una hoja de ruta organizativa en materia de derechos humanos y buena gobernanza, con una participación significativa y continua de las partes interesadas que puedan verse afectadas;
* Reevaluar todos los futuros acuerdos de sede para garantizar compromisos vinculantes en materia de derechos humanos, incluidos los relativos a los Mundiales masculinos de 2030 y 2034, y crear un Fondo de Indemnización para las personas afectadas por el Mundial de Catar de 2022 y todos los torneos futuros;
* Restablecer vías regulares, sólidas y transparentes para la rendición de cuentas pública, incluidas ruedas de prensa periódicas con los dirigentes de la FIFA y una colaboración significativa con una comunidad global y diversa de periodistas.
Como representantes de deportistas, aficionados, trabajadores, periodistas, organizaciones de base y comunidades —especialmente mujeres, personas LGBTI+, personas de color, supervivientes de abusos y jóvenes—, la Sport & Rights Alliance aprovecha este momento para reafirmar colectivamente nuestro compromiso de garantizar que el fútbol, tanto como deporte como negocio, sea una auténtica fuerza para el bien.